¿Sudeban cómplice de Novo Banco?

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El Banco Espírito Santo ahora denominado Novo Banco, estafó por $335 millones a Bandes y Fonden, dónde la participación de la SUDEBAN es cuestionada por su negligente actuación a favor de las instituciones venezolanas en este hecho.

Para el año 2014 por orden del mandatario Nicolás Maduro pidieron al Banco Espírito Santo la cancelación y el reembolso de las obligaciones contraídas con dicha institución por parte del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes) y el Fondo de Desarrollo Nacional Venezolano (Fondes). En respuesta a esta solicitud el Banco Espírito Santo entregó unas garantías por el repago de la inversión avaladas por la casa matriz del banco.

Desde su inicio, para el año 2012, el Banco Espírito Santo se dedicó activamente a promover en Venezuela la venta de productos financieros, que consistían en obligaciones emitidas por dos entidades relacionadas al mismo banco, como lo son: Espirito Santo International y Rioforte Investments S.A.

La promoción de estos productos se realizó directamente en Venezuela, entre otros agentes del banco, por el ciudadano Joao Alexandre Rodríguez Da Silva, quien ocupó el cargo de asesor de Administración del Banco Espírito Santo para la sucursal en Venezuela.

Esta institución garantizó la solidez financiera de los emisores de las obligaciones, promoviendo dichos papeles como una inversión muy segura de corto plazo y referida a entidades de un grupo financiero internacional sólido. Igualmente, el Banco aseguró a los clientes -entre ellos Bandes y Fonden-, tanto de forma verbal como por escrito, que al ser los emisores parte del Grupo Espirito Santo, la liquidez para el repago de las obligaciones venía garantizada, en última instancia, por el propio Banco Espirito Santo.

Adicionalmente, se expidió a Fonden y Bandes unas cartas de compromiso, firmadas por los administradores Ricardo Salgado Espírito Santo y José Manuel Espírito Santo, en las cuales aseguraba que al vencimiento del plazo de dichos instrumentos financieros, el propio banco garantizaba la liquidez necesaria para el pago de las inversiones.

Pero estas garantías entregadas a Bandes y a Fonden incumplían una orden previa del Banco de Portugal, que prohibía al Banco Espírito Santo aumentar su exposición a las empresas relacionadas del mismo grupo familiar. Es por ello que las cartas fueron tramitadas secretamente por los dos administradores Ricardo Salgado Espírito Santo y José Manuel Espírito Santo, sin el conocimiento de los restantes miembros del Comité Ejecutivo del banco.

Joao Alexandre Silva, representante de la entidad en Venezuela, fue el encargado de elaborar las cartas y gestionar su entrega a Bandes y Fonden.

A través de esta actuación se puede evidenciar la mala fe con la que procedieron los representantes del Banco. Para ese momento ya tenían conocimiento de las irregularidades administrativas y financieras que se estaban presentando en esta institución, de modo que el banco y sus agentes actuaron con absoluta mala fe al comercializar, promover y colocar entre sus clientes, los productos financieros emitidos por Espirito Santo Internacional S.A., a sabiendas de que se trataban de productos financieros de alto riesgo, debido precisamente a las graves irregularidades administrativas y financieras que venían ocurriendo en dicha empresa emisora y en las restantes empresas del Grupo Espirito Santo.

En un intento por evadir la responsabilidad derivada de la mala praxis bancaria cometida por el Banco Espirito Santo, en el mes de agosto de 2014 el  Banco de Portugal, ente regulador del Sistema Bancario de Portugal, decidió aplicar un Plan de Rescate, que consistió en la separación del banco en dos entidades: se crea Novo Banco para agrupar los activos sanos, mientras que Banco Espirito Santo S.A. conservaría las obligaciones y pasivos adquiridos.

Fue así que se traspasaron los activos sanos del Banco Espirito Santo a Novo Banco, convirtiendo al Banco Espírito Santo en un cascarón vacío. Esta decisión fue tomada con el deliberado propósito de defraudar o dejar sin sustento a millones de inversionistas que siguiendo las recomendaciones del Banco habían invertido su dinero en obligaciones del grupo Espirito Santo, vendidas a través de la red de agencias del mismo banco y dejar sin acción legal también al resto de acreedores del Banco Espirito Santo.

Por medio de esta acción se han negado a reembolsar los 335 millones de dólares a Bandes y a Fonden, alegando, que Novo Banco es una nueva entidad surgida después de la resolución de Banco Espírito Santo, y que no es solidariamente responsable de las obligaciones previamente adquiridas por el Banco.

Sin embargo, en el Código de Comercio venezolano en su artículo 151, establece solidaridad absoluta entre las sociedades en caso de traspaso masivo de sus activos, por lo que la demanda establecida por el Tribunal Supremo de Justica, no solo involucra al Banco Espírito Santo sino a Novo Banco por ser solidariamente responsable como sucesor coobligado.

En Venezuela el caso de la solidaridad es más que evidente puesto que ambas instituciones comparten las mismas oficinas, el mismo presidente ejecutivo, los mismos bienes, balances y personal; el único cambio fue el nombre.

Este punto es importante detenerse para analizar la actuación por parte del ente regulador, la Superintendencia de Bancos (SUDEBAN), en medio de la crisis y la estafa de la cual fue víctima el estado venezolano, la Superintendencia de Banco, no adoptó ninguna medida contra el Banco estafador, al contrario aprobó el cambio de denominación social del Banco Espírito Santo por Novo Banco según Gaceta Oficial N° 40.595 del 4 de enero de 2015. Avalando la pretensión de evadir las responsabilidad.

Adicionalmente, dicho ente solicitó al TSJ suspender las medidas de embargo contra Novo Banco “por la implicación directa de las provisiones, afectando claramente la actividad de la institución”.

Es importante resaltar que los casos similares ocurridos en Estados Unidos y Panamá, las autoridades solicitaron la intervención inmediata del banco como medida cautelar

Asimismo, Sudeban pudo exigir a Novo Banco, colocar las garantías necesarias a favor de los entes del Estado venezolano demandantes, a pesar que Novo Banco no contara con los activos fijos, en Venezuela,  necesarios para responder a las demandas pudo solicitar el aumento de su patrimonio en el país para responder a las obligaciones contraídas, sin embargo, ninguna de estas acciones fueron ejecutadas.

Para el año 2015 tras nueve meses de búsqueda de un comprador, el fracasado Banco Espirito Santo con sede en Miami fue vendido a una familia de banqueros venezolanos Benacerraf por un total de $10 millones.

En este sentido, se buscó la venta de Novo Banco producto de los resultados obtenidos en sus utilidades no fueron lo suficientes para mantener el buen desempeño del banco.

Escrito por: Alejandra Rojas

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