Se desmorona PDVSA por fuga de su capital humano mejor calificado

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Bajos salarios y condiciones de trabajo atadas proselitismo político producen derrumbe de la única fuente de ingreso de Venezuela

Desde hace tiempo que una gestión gerencial ineficiente ha llevado a la estatal petrolera PDVSA hasta niveles que sólo podrían ser descritos como de una postración casi terminal ya no solamente en términos de productividad y generación de recursos, también al momento de conservar el personal calificado responsable por mantener operativa a la única industria que ingresa divisas a las arcas nacionales.

Funcionando en un nivel apenas básico, la otrora todopoderosa empresa, una de las más grandes y mejor organizadas a nivel mundial, con capacidad de refinación que permitía la exportación de derivados del petróleo en grandes cantidades, se encuentra, prácticamente, en ruinas y con el agravante de que a quienes corresponde buscar la solución de dichos problemas, al parecer, no les importa.

 “Los taladros están parados y a PDVSA parece no importarle (…) para ellos, el que se va es un sueldo menos que pagar”, así se expresa un trabajador que opera en el taladro PDV23 de un mejorador en la Faja petrolífera del Orinoco.

Según dos docenas de fuentes consultadas por Reuters, la nómina de PDVSA está siendo afectada por un éxodo masivo de profesionales de rango alto y medio, operadores y técnicos, lo que genera un vacío difícil de llenar con personal especializado y con experiencia, cuando la producción de crudo ha caído a cerca de un mínimo de 33 años.

La situación ha recrudecido sobre todo desde la llegada de Manuel Quevedo, un militar retirado y que ha convertido en su norte “cazar a los escuálidos dentro de la empresa” por encima de los intereses de mejorar la capacidad y calidad del funcionamiento de la gran estructura que le ha sido confiada.

Es desde esta realidad donde se puede percibir como los sueldos de hambre que caracterizan el pago de salarios en bolívares ha ocasionado la partida de la mayor parte de personal calificado que, de paso, ha sido sustituido mayormente por militares cuya única credencial para acceder a los cargos gerenciales la constituye el hecho de ser afines al gobierno.

Más de 25.000 empleados de áreas operacionales clave, como ingenieros, geólogos, operadores de plantas, electricistas y mecánicos, entre otros, renunciaron en el último año hasta finales de enero de 2018, según cifras de Recursos Humanos vistas por Iván Freites, un líder sindical y operador en PDVSA. Datos oficiales demuestran que la nómina al cierre del 2016 era de 146.226 trabajadores.

Sin embargo, estas cifras no se pueden contrastar con la existencia actual toda vez que la estatal petrolera no ha suministrado las mismas ni en 2017 ni en lo que va del 2018.

Otras dos fuentes de la compañía dijeron que las renuncias podrían llegar a ser más de las que figuran en los registros ya que muchos prefieren abandonar sus cargos, sin renunciar, por temor a represalias y persecuciones de la policía de inteligencia.

Los múltiples problemas que ha presentado la empresa en el área de funcionamiento tanto en el circuito refinador como en otras áreas podrían surgir desde temas como la falta de inversión robos y mala administración, sin embargo, ante cualquier evento, el gobierno riposta que se trata, sencillamente, de un “sabotaje”.

Un ingeniero de PDVSA con 15 años de experiencia puede ganar el equivalente a unos 14 dólares al tipo de cambio paralelo más reciente, sin las deducciones, según dos fuentes. En la región los salarios de profesionales de la industria petrolera oscilan entre 3.000 y 12.000 dólares mensuales, según la firma Bertoni Consulting, con sede en Miami.

Esta desfase entre los salarios existentes entre Venezuela y el resto de la región, ha originado esta suerte de desmembramiento de la principal industria del país.

PDVSA no ha logrado cubrir las vacantes más exigentes y los que quedan asumen las labores de los que renuncian, les doblan horarios o turnos, según las fuentes consultadas. En el Centro de Refinación Paraguaná (CRP), muchas plantas operan con dos o tres trabajadores en vez de los cinco habituales, señalan fuentes conocedoras del proceso.

Un petrolero activo del área de finanzas de Paraguaná dijo a Reuters, en condición de anonimato, que casi no hay ingresos nuevos. “Empiezan el proceso y nada”, explicó en alusión a que no comienzan a trabajar en la compañía.

“La alta dirigencia (fue la) que llevó al borde a una industria tan importante y tan medular para un país cuyo único ingreso depende de ella”, dijo Carlos Reinosa, un operador de producción que renunció y en Chile encontró empleo en una empresa del sector plástico hace un año.

 

Fuente: Reuters

Fotos: Agencias

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