Por primera vez Estados Unidos importa más petróleo de Colombia que de Venezuela

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Esto ha ocurrido mayormente por el mal momento que atraviesa Venezuela si bien la industria colombiana ha mejorado su rendimiento

Una situación que resultaba previsible desde el año 2017 se ha plasmado en cifras toda vez que Venezuela ha resultado desplazada en su sitial de proveedor para el mercado estadounidense, hecho que era inimaginable a principios de esta década.

Según datos aportados por la Administración de Información Energética (EIA por sus siglas en inglés), entidad gubernamental con sede en Washington D.C.,los colombianos exportaron al país del norte un promedio de 426.000 barriles diarios de petróleo en el mes de febrero de 2018 frente a los 409.000 barriles diarios que exportó Venezuela a ese país.

Según datos de la misma agencia, en 2017, el promedio anual de barriles diarios venezolanos importados por EE UU era de 618.000, mientras que Colombia en ese mismo periodo alcanzó 311.000 por día. Apenas un poco más de la mitad.

La brecha era mucho más amplia pero en sentido contrario en 1997, por ejemplo, cuando Venezuela exportaba en promedio 1.394.000 barriles diarios, mientras su país vecino no superaba los 270.000.

De esta manera, por ahora, Colombia se acomoda entre las cinco primeras fuentes de importación de petróleo crudo de Estados Unidos, detrás de Canadá, México, Arabia Saudita e Irak.

Los analistas han señalado que es muy manifiesta la manera como Venezuela sigue perdiendo terreno mientras Colombia va mejorando cada vez

Después de una drástica caída de la producción de crudo desde 2014 hasta 2016, por la caída mundial de los precios del petróleo y otros factores, 2017 fue el año en que Colombia logró contener aquel fenómeno negativo.

Así lo destaca la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP), que señala que “la mayor inversión en 2017 permitió en el segundo semestre detener la tendencia decreciente de la producción, estabilizándola alrededor de 857.000 barriles diarios”.

Una encuesta realizada por la ACP al 90% de las empresas del sector de los hidrocarburos colombiano revela que el país es considerado atractivo para el negocio gracias a su potencial geológico, política fiscal y contractual, aspectos sociales y estabilidad regulatoria, teniendo como puntos débiles la incertidumbre que generan las elecciones a realizarse este año, la implementación de los acuerdos con las FARC, la conflictividad social y otras presiones locales.

El Ministerio de Hacienda anunció que en 2018 se invertirá 88% más en la petrolera estatal Ecopetrol, en comparación con el año pasado.

Del otro lado Venezuela

A principios de año se supo que la producción petrolera de Venezuela cayó casi un 13% en 2017, de acuerdo con datos divulgados por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), bajando a su menor nivel en 28 años, además fue el mayor descenso registrado entre los 13 países miembros de la OPEP.

Según los expertos, entre las razones para este descenso en la producción venezolana de crudo están la falta de inversiones en exportación y producción, deudas acumuladas con otros actores del mundo petrolero, masiva fuga de cerebros y también las sanciones y “mala voluntad” del gobierno de Estados Unidos esta última como elemento de última hora.

El experto en hidrocarburos Bernardo Prado apunta que las realidades opuestas entre Venezuela y Colombia son un ejemplo de lo que se debe y, fundamentalmente, lo que no se debe hacer en políticas de petróleo.”Lo de Venezuela es un ejemplo de malas políticas que derivaron en la paralización de las inversiones en exploración, deudas y compromisos gigantes, caída de la producción y PDVSA (Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima, estatal) al borde del abismo”, afirmó a BBC Mundo el experto.

La reducción también tendría una parte de su razón de ser en las sanciones con las cuales Washington buscaría debilitar al gobierno venezolano el cual se ha mostrado reacio a seguir los lineamientos en cuanto a políticas de Democracia y derechos Humanos que les han sido solicitados tanto por organismos internacionales como por el gobierno estadounidense.

Sin embargo, también está presente la realidad del declive en los niveles actuales de producción y ello como un derivado de malas políticas implementadas desde la gerencia de Pdvsa así como un proceso inmerso en una total falta de inversión lo cual acarrea, en muchos casos el mal funcionamiento de los equipos.

.”Es claro que hay factores políticos también, pero la caída en la industria venezolana es más que evidente”, afirmó Prado.

Otro experto consultado, Francisco Monaldi, lo describió así:

“La caída supone uno de los peores colapsos de producción en la historia. Ocurrió sin que hubiera una invasión como en Irak, la ruptura de un país como en la Unión Soviética, o una guerra civil como en Libia”, dijo a la agencia Reuters el académico y experto venezolano de la Universidad Rice de Houston.

Sin embargo, el gobierno venezolano atribuye la crisis económica a un bloqueo financiero de Estados Unidos.

La percepción de la debacle venezolana en la industria petrolera es general, por ejemplo, Antoine Halff, jefe de investigaciones del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, con sede en Nueva York, y que visitó Colombia hace poco quien sostiene que al país se le presenta “una oportunidad de mercado por la crisis del petróleo en la región”.

“La crisis de Venezuela es dramática (…) Le va a tomar tiempo reparar los efectos de esta situación. En su sector petrolero ha habido grandes daños: en los campos, en el sistema de transporte, en las refinerías, en la confianza internacional, en el negocio, nadie confía en Venezuela”, señaló. El investigador sostiene además que “es un momento de oportunidad para Colombia, que podría dar un paso al frente con su petróleo”.

En una anterior conversación con la ACP, el experto añadió que el país se encuentra en una buena posición no solo por la crisis venezolana, sino también por los problemas internos que atraviesa México y el lento crecimiento de la industria en Brasil.

Sin embargo, Colombia también tiene sus propios problemas y Halff apunta, por ejemplo, a la corrupción o las dificultades en el reparto de ganancias entre el Estado central y las poblaciones.

De continuar la tendencia observada hasta el momento, la brecha podría agrandarse otorgándole la ventaja a Colombia, país que, a pesar de enfrentar al igual que Venezuela condiciones similares desde las expectativas por las elecciones de este año, cuenta sin embargo con la anuencia del gobierno norteamericano y además una administración que privilegia la inversión en la industria lo cuya falta ha sido el mayor causante, junto a la corrupción, del desplome de Pdvsa, una de las industrias que poseía altos estándares en cuanto a niveles de producción y estándares de calidad en sus productos y que hoy dia pareciera encontrarse a punto de un colapso operativo si las condiciones de su administración no cambian.

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