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Con un mes de utilidades un trabajador no puede ni comprar un pan de jamón

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Ropa para los estrenos, comida para las cenas decembrinas, regalos, pinturas para remozar el hogar, electrodomésticos e incluso el pago inicial de un vehículo eran gastos que los venezolanos hacían a finales de año. Pero en 2018 y a pesar del incremento salarial de 5.900% que decretó Nicolás Maduro, los aguinaldos se volvieron sal y agua. El pago de un mes no alcanza ni para comprar un pan de jamón, que cuesta alrededor de 2.500 bolívares en las panaderías de Caracas. Así publica El Nacional.

Un trabajador que este año ganó salario mínimo cobra un promedio de 2.150 bolívares por cada mes de bonificación, afirmó Marlene Sifontes, secretaria de Organización del Sindicato Unitario Nacional de Empleados de  Inparques. Añadió que la mayoría de los empleados de la administración pública, que reciben sueldo mínimo, percibirá un total de 8.600 bolívares de aguinaldos, correspondientes a 4 meses.

Recordó que antes, cada 15 de noviembre, los trabajadores públicos luego de cobrar sus aguinaldos iban a almorzar y tomarse unas cervezas para celebrar con los compañeros. “Mi tradición personal era regalar nacimientos miniaturas a mis amigos. Sin embargo, desde que llegó el chavismo eso cambió. Dejaron de pagar los beneficios laborales a tiempo y ahora ese dinero no alcanza prácticamente para nada”, expresó.

Sifontes, que lleva 31 años en la administración pública, cobró el 29 de octubre 3.237,23 bolívares, y solo pudo comprar un cartón de huevos, un kilo de queso, 4 rollos de papel higiénico y 400 gramos de jabón en polvo. El segundo pago, 3.303,30 bolívares, se fue en un chequeo médico y los exámenes correspondientes.

Henkel García, analista financiero y director de Econométrica, señaló que los empleados que antes ganaban más del salario mínimo, en términos relativos salieron perdiendo porque buena parte de ellos ahora están muy cerca de ese ingreso, por lo que el aguinaldo será bastante bajo. “Las utilidades rinden poco, y prácticamente se destruyen y diluyen por el fenómeno hiperinflacionario, lo cual no es nuevo”, dijo.

Trabajadores de la Cancillería están molestos por lo que van a cobrar y porque les quitaron el bono de auxilio social que reciben desde hace 35 años y que representaba 3 meses de salario integral. Jesús Serrano, secretario de Organización del Sindicato del Ministerio de Relaciones Exteriores, aseguró que ayer cobraron 2 meses de aguinaldos, incluyendo la alícuota de horas extras y vacaciones. Sin embargo, por esos “pagos chucutos” los empleados se declararon en asamblea permanente viernes, lunes y martes. “Están siendo explotados y amenazados”.

El economista Asdrúbal Oliveros, director de la firma Ecoanalítica, declaró que en los últimos años la pérdida del poder adquisitivo ha sido muy fuerte, lo que también incide en las utilidades. “No les rinde para nada ni para hacer compras representativas como hacían en el pasado, y esto se debe al ritmo tan agresivo de inflación que lleva la economía venezolana, que ha destruido el poder del salario y los niveles de productividad laboral”, añadió.

Los pensionados. Ayer ciudadanos de la tercera edad recibieron en sus cuentas bancarias el pago correspondiente al segundo mes de aguinaldos,  1.800 bolívares, anunció el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. No obstante, el monto no fue motivo de alegría para los pensionados.

“Los aguinaldos no alcanzan ni para comer debido al alto costo de la vida. Todo está demasiado caro. Con ese dinero no se puede comprar comida ni siquiera para una semana, y menos aún las medicinas. Y con eso el gobierno pretende que compremos petros para ahorrar”, expresó Isbelia Patiño, pensionada. A su lado estaba un trabajador de Corpoelec que añadió: “Con esos aguinaldos si no me muero de hambre, me muero por enfermedad”.

En una agencia del Banco Bicentenario, en La California, personas mayores hacían una cola en las afueras para cobrar la pensión y los aguinaldos. Una trabajadora de la entidad financiera recogía la cédula de identidad de cada uno de ellos.

Fernanda Silva, que estaba en cola, recordó con nostalgia que antes con los aguinaldos compraba los estrenos, alimentos, pasajes y pintura para la casa. “Yo siempre cambiaba los colores de mi hogar, pero ya no puedo. Ese dinero no me va a alcanzar para nada”, afirmó. Jesús Andrade, que escuchaba atentamente a la mujer, agregó: “Uno arreglaba la casa”.

En una ferretería situada en Campo Rico los precios de los galones de pintura oscilaban entre 2.777,18 bolívares (tipo B) y 9.575 bolívares (clase A). Un consumidor, después de observar absorto los productos, contó que la última vez que compró con las utilidades 2 galones de pintura fue hace 3 años, pero no lo pudo hacer más porque su prioridad ha sido la comida. Un trabajador del establecimiento, quien aseguró que están flojas las ventas de los galones, sentenció: “O pintas la casa o comes”.

Lee el reporte compleot en El Nacional.