Maduro busca destruir la educación para someter a la sociedad

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Un análisis descarnado de la situación actual del país muestra cómo desde el gobierno se fomenta la destrucción del capital humano de la nación

La riqueza de un país no se origina en los grandes yacimientos que se encuentran en el subsuelo de su territorio, tampoco en unas arcas que puedan estar repletas en un momento dado, la verdadera riqueza y posibilidad de desarrollo de un país se encuentra en la educación de sus ciudadanos, como bien lo decía Bolívar: “Un ser sin estudio, es un ser incompleto”.

La realidad que asola a los venezolanos se origina en la destrucción de los valores fundamentales como la generación de la riqueza a través del trabajo, el ejercicio de una política con principios y el desarrollo de una ciencia en pro de la humanidad (lo contrario a esto plantea la destrucción del ser humano), así como el fomento de unos antivalores que apuntan a convertir a la ciudadanía que los siga en seres irreflexivos, acomodaticios y parasitarios.

El punto culminante de esta destrucción sistemática lo encontramos en el arrase practicado desde las instancias de gobierno hacia la educación en general y la universidad en particular.

Sobre este tema quisimos tener la visión de alguien que maneja el tema de manera fundamentada y para ello consultamos a la diputada Dignora Hernández quien ha seguido de cerca este perverso proceso que ha sido acicateado fundamentalmente desde el gobierno.

Dignora Hernández es subjefa de la fracción 16 de julio en la asamblea nacional y diputada por Vente Venezuela. Al consultársele acerca de este tema nos refirió que “Hemos venido constatando con mucho pesar que la crisis humanitaria entró a clase, entró a las aulas pero no a recibir clase, lamentablemente a dictar cátedra en materia de destrucción, de miseria y de indolencia oficial, en este momento asistimos al desmantelamiento intelectual y material  de las universidades, todo ello deliberado porque estamos siendo víctimas de un régimen que tiene la sociedad atrapada, ágrafa, acrítica,  que no quiere que se forme pensamiento ni masa crítica, atenta contra el conocimiento, atenta contra el conocimiento sencillamente  porque quiere a un pueblo sometido, sabe que el conocimiento, que la ciencia, que la investigación, libera”.

Ese desmantelamiento a que hace referencia puede constatarse en las condiciones actuales de cualquier recinto educativo en Venezuela, a cualquier nivel pero, especialmente en las universidades, sin embargo, al ahondar un poco más acerca de la causalidad de esta realidad indico que: “En estos momentos  un docente universitario titular a tiempo completo tiene aproximadamente un salario de uno a dos dólares mensuales. Si los estándares internacionales indican que una persona que viva con menos de dos dólares al día es pobre, imagínese una persona que tenga que vivir con menos de dos dólares al mes, entonces esta es la situación que está atravesando la universidad venezolana, sus profesores están desertando, los alumnos están dejando de ir porque sencillamente resulta más fácil tener a un muchacho en este momento en la casa que darle el pasaje, el uniforme, el cuaderno y la alimentación para que pueda asistir a clase, como desertores de la sociedad venezolana merecen especial atención   pero es que cuando se destruye la educación, se destruye la capacidad de un país de ser productivo, de generar progreso y generar bienestar de modo pues que la destrucción de la universidad atenta contra la república, toda vez que la universidad es anterior a la república, es  forjadora de la república y esa universidad también está llamada a construir un proyecto, la tragedia más grande está en que un profesor universitario no cobra, un profesor titular sino un salario de 5.630.000 bolívares mientras que un auxiliar apenas llega a 900 mil”.

En varias ocasiones, el extinto presidente Chávez llegó a plantear que un salario de ocho dólares al mes apuntalaba la existencia de “una pobreza atroz”, sin embargo, en momentos actuales y tal como indicara la diputada Hernández, un docente universitario que se haya quedado en su tierra, que quiera “meterle el pecho” para luchar por su país, apenas percibirá la cuarta parte de esos ocho dólares que mencionaba Chávez.

Hernández señaló que desde distintas instancias y organizaciones que agrupan a sectores de la educación se está haciendo el esfuerzo para agrupar sindicatos y federaciones como frentes de lucha por el recate de la educación “estamos planteando además la conformación de un observatorio de la educación en Venezuela “aseveró.

Desde la óptica suministrada por la realidad que se vive y una hiperinflación acicateada por el gobierno con la inyección de grandes volúmenes de dinero sin respaldo, se percibe que la destrucción de la educación pareciera ser una política de estado más que una errónea implementación de políticas públicas.

Foto: Agencias

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