Las consecuencias que acarrea el fenómeno de la diáspora venezolana

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Un análisis desde lo económico presenta un experto en economía quien señala consecuencias a mediano y largo plazo que origina la descomunal migración que se aprecia actualmente

El éxodo de venezolanos en los últimos meses ha impresionado al país, en general todos se detienen a discutir acerca de las causas de dicha decisión, dando como justificación la actual crisis económica por la cual  atraviesa Venezuela . Es evidente que lo anterior es cierto, pero tal vez hace falta debatir las consecuencias económicas de este éxodo.

El hecho de que en nuestro país personas de diferentes edades estén tomando la decisión de irse, en principio puede provocar un proceso de profundización de la crisis actual, esto debido a que personas con conocimientos empíricos y académicos dejarán de promover diferentes tipos de iniciativas sociales que pueden provocar rendimientos crecientes en la economía; esto en si afectaría en el mediano a largo plazo, pero lo cierto es que lo más preocupante es el tiempo en volver a lograr tener la cantidad de personas con las cualidades que necesita la nación, los conocimientos son un acervo, en otras palabras una acumulación que se logra cuando se educa a la población o esta adquiere experiencia.

Aparte de lo anterior, incentivar a la sociedad a lograr ritmos de crecimientos por trabajador parecidos a periodos pasados, solo se logra con un nivel de inversión productiva y social importante, es decir mejoras en la educación desde la primaria hasta el nivel universitario, ya que se debe tener en claro que aquellos que podían formar con calidad a las nuevas generaciones se han ido, por otra parte las desmejoras de seguridad, infraestructura son notorias y por tanto también es obligatorio realizar inversiones en este sentido.

Se debe tener en cuenta que las capacidades de producción de bienes y servicios se han contraído, y el hecho de que la mano de obra sea menor implica complicaciones para lograr niveles de bienestar similares al de épocas anteriores, destacando que estos niveles eran impulsados por el precio del petróleo y no por un plan económico que se realizará con fines de reproducir un país desarrollado. Ahora bien, en un escenario donde la población que se ha marchado sea menor a 30 años, implicaría que la sociedad venezolana tendrá una mano de obra cuya edad será superior a los 40 años, es decir en cuestión de 10 años no se contaría con una población suficientemente joven para generar un plan de desarrollo económico sustentable.

Entre las personas que se han marchado se encuentran aquellos que pudieron haber tomado iniciativas de ahorro, inversión que incentivaría en un mediano plazo el crecimiento del sector productivo privado provocando un proceso de recuperación económica. Lo anterior implica que muy probablemente la inversión y ahorro per-cápita se contraerán causando un deterioro en el proceso de acumulación de capital, que hará una mayor nivel de escasez relativa de bienes (medicinas, bienes y servicios, como los alimentos que serán bajos en vitaminas, proteínas y nutrientes que son necesarios para el desarrollo normal de las funciones físicas e intelectuales del ser humano en general) por persona, de tal manera que el consumo por persona también decrecerá aunado de un proceso de desnutrición en la población en general limitando las condiciones suficientes y necesarias para la calidad de vida y desarrollo de la nación.

Por último, una sociedad en la cual no se puede encontrar incentivos a la educación, consumo, inversión, ahorro y emprendimiento tendrá incentivos a migrar y/o a dedicarse a actividades parasitarias de diferente índoles, aspectos que en diferentes niveles afectan a la institucionalidad, donde de hecho ya para antes de la migración de compatriotas ya ha estado ocurriendo, las reglas de juego y el papel de las organismos que deben velar por un adecuado funcionamiento de las actividades económicas se han desvirtuado a actividades burocráticas que son irregulares y en algunos casos se pueden tildar de corruptas, y un hecho clave es que sin unas instituciones y reglas claras es imposible que se logre una recuperación económica.

Todo lo anterior hace ver que el futuro de Venezuela es lúgubre,  en general cualquier familia que decida mantenerse en el país no tendrá las condiciones para desarrollar todas sus capacidades y aptitudes; los planes de vida normales tendrán restricciones (vivienda, salud, calidad de vida, etc.); la posibilidad de elección de emprendimiento y preparación serán escasos, todo dependerá de los cambios sociales que se pueden lograr. Alcanzar lo anterior estaría en función de una mayor participación política, económica y social de los diferentes grupos que hacen vida en el país, si estos no logran tener influencia o si lo tuvieran y no tomaran las decisiones adecuadas, Venezuela en su conjunto entraría en una trampa de pobreza que duraría un tiempo indeterminado, provocando así mayores incentivos a la migración y al subdesarrollo económico.

Foto: Agencias

Fuente: @wjts71/Equipo de investigación Segurosybanca

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