La vieja clase política, por Leocenis García

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Zuma Seguros

Escribo  con el espíritu sosegado y los pensamientos puestos en el futuro.

El día viernes  contemplé, cerca -muy cerca-, las razones por la cuales los partidos tradicionales ya no pueden casarse nunca más con la inmensa mayoría de venezolanos que adversas el régimen de hambre de Nicolás Maduro.

Desde hacía una semana, incluso desde el propio parlamento- o lo que queda de él- llamamos en Prociudadanos a una marcha contra el carnet que deberán portar los venezolanos para echar gasolina, luego para viajar y así. Es decir contra el más grande mecanismo ideado contra la libertad económica y el derecho a vivir como ciudadanos y no como bestias de cargas.

Un día antes de la marcha, y valiéndose del caso del diputado Requesens todos los partidos de la vieja clase política ( Voluntad Popular, Primero Justicia, Vente Venezuela, La Causa R y Acción Democratica) convocaron al mismo sitio, para valerse de nuestra movilización y presentar un acto político bajo las prácticas más oscuras . Como líder de esa movilización no recibí una llamada.

Al día siguiente la propia Lilian Tintori encabezó la avanzada de los partidos tradicionales. Todos ellos no llegaron a 150 personas.

No pretendo, como suelen hacer los mercenarios, rematar en la cabeza al contrario cuando ya le ven derrotado, aprovechar el momento para enunciar la tragedia que vive, la cual, por cierto se explica por si misma. Pero si, quiero recalcar el divorcio de esa clase política con el pueblo.

Una vez percatados que Prociudadanos superaba en número a su concentración , se conglomeraron debajo de unos árboles. De ahí nos miraban con curiosidad. A pesar de que los superábamos visiblemente en miles. Los invitamos , pero se negaron. Una soberbia incompatible con la tragedia de Venezuela.

Un señor – con toda razón – me preguntó por qué ese número pequeño no marchaba contra el carnet de la patria. Y no pude sino contestarles que se habían desnudados en apoyo a Requesens.  Un acto curioso.

Los jefes de esos partidos quisieron esconder la derrota que obtuvieron frente  a los miles de jóvenes de Prociudadanos. Pero las redes mostraron los videos y fotos de nuestros jóvenes marchando y siendo hostigados por las fuerzas de seguridad del régimen.

Se puede intentar ocultar la fuerza que hoy muestra Prociudadanos pero nunca desaparecer el hambre, el descontento, los dolores colectivos, y aquellas cosas por las cuales sentimos vergüenza como nación.  Y que reclaman unidad. Pero unidad con los que sufren este régimen del Terror.

Esos partidos han muerto. Y bien muertos están. Y el pais se alza contra ellos y contra Maduro. Esa clase debe aprender que no era escuchando a sus “ve, corre y dile”, siempre ocupados en el complejo arte de balancearse en los “escrotos” , como podrían librarse de una generación de jóvenes que hoy desde Prociudadanos  no son el simple timbre de sus lideres, sino el reflejo límpido de la calle y su voz siempre franca.

Esos partidos se creían dueños del país. Nosotros éramos insectos a los cuales podían jefaturar, abrir juicios en las redes sociales , arengados por unos tumultuarios brigadieres dispuestos a perseguir, injuriar, y humillar a sus oponentes.

Éramos, gente tan insignificante para su inmenso poder que, no merecíamos ser tratados sino como exiliados en la propia oposición.
Pero esos partidos todos juntos, llamaron a una concentración y no llegaron a 200 personas . Y un solo movimiento , el del cambio, les mostró que no se puede cambiar el país desde las redes sino conquistando el corazón de la gente, buscándolos en los barrios donde padecen , esa vergüenza de sistema que llaman socialismo.

Pero ya ven, nos subestimaron.
Ahora el reloj sigue su curso. El tiempo se acabó.

Leocenis GARCÍA
COORDINADOR DE PROCIUDADANOS

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