Funcionario de GNB en Vargas dispara a quemaropa a Joven adolescente

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Habitantes de La Esperanza 3, en Catia La Mar, estado Vargas, han comenzado a hurtar pavos de una granja para tener algo qué comer en sus casas; y los efectivos de la Guardia Nacional (GN) destacados en la localidad, en vez de acabar con la ilegal práctica, se han dado a la tarea de sacar “su tajada”, según denunciaron los propios vecinos.

La mañana de este lunes, un muchacho de 16 años de apellidos Meléndez Cabrera vio a dos jóvenes cuando regresaban de sustraer pavos de la granja Omagua de Mayupán, por lo que se ofreció a ayudarlos a cargar los sacos con los animales a cambio de que le dieran uno.

En el camino se encontraron con efectivos de la Guardia del Pueblo destacados en la Base de Misiones de la zona.

Uno de los militares les ordenó detenerse pero el joven, sabiendo que si se detenía tendría que “bajarse de la mula” y él no tenía qué darles, decidió continuar su camino.

Su actuar molestó al funcionario, quien le disparó en la cabeza y advirtió a los otros jóvenes: “mejor se van de aquí porque si abren la boca van a llevar plomo también”, tras lo cual huyó con sus compañeros, según el relato de los lugareños recogido por el periódico La Verdad de Vargas.

Los muchachos auxiliaron al herido, lo llevaron cargado hasta la carretera y avisaron a la familia. Lo trasladaron al hospital Alfredo Machado, y de allí fue remitido al Seguro Social. Posteriormente le realizaron unos estudios y lo refirieron al hospital Pérez Carreño. Su estado de salud es reservado.

El hermano de la víctima, Grenyer Meléndez, detalló que en el sitio donde ocurrió el hecho quedaron restos de masa encefálica.

Vecinos del sector señalaron al funcionario Palmar Machado, alias El Guajiro, como responsable del hecho. Según ellos, en una oportunidad antes de irse de vacaciones el uniformado lanzó una amenaza: “de aquí me tengo que llevar a un pavero si no me paga o no se para cuando lo llamo”.

Según lo denunciado, los GN cobran vacunas por el orden de los 400 mil bolívares por cada saco que extraen, además los despojan de artículos de valor que lleven consigo como teléfonos celulares y luego les cobran “rescate”. Incluso mantienen retenidos a los paveros en la Base de Misiones hasta que les traen el dinero.

Al parecer, en Catia La Mar y zonas aledañas el hurto de pavos se convirtió en un negocio amplio que abarca desde los lugareños hasta los cuerpos de seguridad.

Además, los habitantes de la zona explicaron que hace varios meses denunciaron la situación en los comandos de Arrecife y Carayaca; ahora, regresaron para contar lo que ocurrió y les respondieron que no tenían conocimiento de lo que allí estaba ocurriendo.

Reclaman porque los funcionarios no les ayudan cuando se presentan problemas en la comunidad, pero sí se dedican a “matraquearlos”. Detallaron que cuando acuden a solicitar apoyo de los uniformados, estos responden que no pueden dejar la base sola, aun cuando -según ellos- acostumbran a dejarla sola para ir a cobrar las extorsiones a los paveros. Reclaman que desde ese lugar saquen bolsas llenas de billetes producto del cobro de vacunas.

Luego de lo ocurrido con el adolescente, los vecinos enardecidos rodearon la Base de Misiones, golpearon las rejas y cuando los GN salieron a ver lo que ocurría, 10 jóvenes aprovecharon para escaparse, pues estaban allí desde el domingo esperando el dinero para pagar las vacunas y poder salir en libertad.

Uno de los habitantes de la zona, José Escuses, dijo que el mismo funcionario a quien conocen como El Guajiro metió preso a su sobrino, lo acusó de ser un azote y le dispararon en la pierna. La comunidad defendió al joven diciendo que era el mandadero del sector.

Reseñó: La Verdad de Vargas

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