El entramado de negocios de la empresa mixta Veneziran Oil Company (Informe)

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El origen mismo de esta empresa mixta está signado por lo anómalo, al haberse conformado y registrado previo al decreto que debió darle sustento legal. Igualmente, quienes fueron designados como sus directivos, exhiben una hoja de vida más conforme con un prontuario policial que con el currículo necesario para ostentar tan importantes cargos.

Veneziran Oil Copany es una empresa mixta que se constituyó ante el  Registrador Mercantil Quinto de la Circunscripción Judicial del Distrito Capital y Estado Miranda el 5 de febrero de 2007. Se trata de una compañía en la que Petróleos de Venezuela, S.A., PDVSA, tiene el 61 por ciento de las acciones y la empresa Iran Marine Industrial Company, Sadra, es poseedora del restante 39 por ciento. Esta última es una sociedad mercantil creada el 11 de abril de 1996, bajo las leyes de la República Islámica de Irán, con sede en Teherán.

La petrolera estatal venezolana manifestó en su momento que esta empresa mixta favorecería a Venezuela dada la experiencia de Sadra en materia de desarrollo de proyectos en aguas profundas, con lo que el negocio entre ambas naciones apuntaría a lograr nuevos proyectos de gas. Entre los planes contemplaban disminuir la dependencia venezolana de tecnologías extranjeras al fabricar la maquinaria en Venezuela y luego exportar tecnología, y trabajar con estas empresas conjuntas en otras naciones con depósitos costa afuera.

Con Iran Marine Industrial CO (SADRA), PDVSA también convino, tal y como lo informó en su Informe de Gestión Anual 2011, la construcción de cuatro buques AFRAMAX de 113.000 TPM. Un proyecto que se desarrolló sustentando en el acuerdo bilateral de promover inversiones recíprocas entre ambos países. Dicho acuerdo lo suscribieron los dos países en junio del 2006.

Veneziran Oil Copany garantizaría la transferencia de tecnología de Sadra a Venezuela en los campos de ingeniería, construcción, reconstrucción y reparación de plataformas semisumergibles, plataformas autoelevadoras y estructuras off-shore.

Esta empresa mixta creada al igual que el resto con el objetivo de explotar la Faja Petrolera del Orinoco, FPO, se constituyó antes de publicar el decreto de migración que permitió que los antiguos convenios de exploración a riesgo y ganancias compartidas que mantenía PDVSA con otras compañías extranjeras, pudieran convertirse en las reseñadas empresas mixtas.

Los citados convenios surgieron por disposición aprobada en 1996 por el extinto Congreso de la República de Venezuela que dio pie al establecimiento de ocho convenios de asociación para la exploración a riesgo de nuevas áreas y la producción de hidrocarburos bajo el esquema de ganancias compartidas entre la Corporación Venezolana del Petróleo, S.A., CVP, filial de PDVSA y diversos consorcios y/o empresas en su mayoría extranjeras.

A finales de 2006 y en 2007, las 32 empresas que mantenían convenios operativos con PDVSA, fueron instadas a migrar a empresas mixtas a partir del 1° de abril de ese año en una proporción general de 60-40 a favor de CVP. De este total de compañías, 21 aceptaron constituirse en empresas mixtas, siete regresaron a la estatal venezolana, a saber Guárico Occidental, Quimare-La Ceiba, B2X-68/79, Maulpa, Sanvi Güere, Jusepín y Dación, en razón de que las empresas operadoras Repsol YPF, Hocol, Inemaka y Teikoku los devolvieron. Entretanto, Total y ENI se negaron a migrar.

El 26 de febrero de 2007 el gobierno venezolano aprobó por decreto Nº 5.200, con Rango, Valor y Fuerza de Ley que sirvió de sustento para que los convenios de exploración a riesgo y ganancias compartidas pasaran a empresas mixtas. Como puede verse dicho decreto es posterior a la fecha de constitución de Veneziran Oil Company, S.A.

En el Informe de Gestión Anual 2009 de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y sus Filiales, se refiere que Veneziran Oil Company, S.A. es una empresa mixta “creada para prestar servicio de ingeniería, construcción, reconstrucción, reparación o cualquier actividad vinculada con plataformas semi-sumergibles, auto-elevadizas y estructuras costa afuera, fijas y movibles, destinadas al desarrollo de proyectos vinculados con costa afuera, constituida por la filial CVP e Irán Marine Industrial Company (SADRA), con una participación accionaria de 61% y 39%, respectivamente”.

De acuerdo al artículo 2 de su acta constitutiva y estatutos, Veneziran Oil Company, S.A. tiene como objeto prestar servicios de ingeniería, construcción, reconstrucción, reparación o cualquier actividad vinculada con plataformas semi-sumergibles, auto-elevadizas y estructuras costa afuera y otras unidades e instalaciones que se requieran para el cumplimiento de este objeto, destinadas al desarrollo de proyectos vinculados con costa afuera. Se establece en el mismo artículo, que la compañía deberá garantizar que exista una transferencia de conocimientos tecnológicos por parte de Iran Marine Industrial Company (SADRA), de conformidad a los contratos que celebren  esta última y la compañía. Asimismo, la empresa creada podrá prestar servicios de operación a las plataformas que sean adquiridas por PDVSA.

Sin embargo, la experiencia con la plataforma Aban Pearl y posteriormente con el Petromarine Saturn, dan cuenta de que este objetivo no se cumplió y la nación venezolana y PDVSA resultaron estafadas al contratar el alquiler de taladros y buques de perforación que demostraron ser simplemente chatarra y no los equipos de alta tecnología que dijeron ser al momento de suscribirse los contratos de arrendamiento.

Refiere el artículo 3 de los estatutos, que la ejecución del Objeto de la Compañía indicado anteriormente, se concretará en tres fases y en atención a los lapsos que sean acordados por los accionistas de la empresa.

La Fase 1: Consistirá en la construcción de las plataformas semi-sumergibles y auto-elevadizas en la República Islámica de Irán, siempre y cuando se llegue a los acuerdos comerciales respectivos.

La Fase 2: Consistirá en la fabricación de “bloques” en la República Islámica de Irán y el posterior ensamblaje de las plataformas semi-sumergibles y auto-elevadizas dentro del territorio de la República Bolivariana de Venezuela.

La Fase 3: Consistirá en la determinación de los equipos que serán ensamblados y construidos dentro de la República Bolivariana de Venezuela. Asimismo, la compañía podrá, a cambio de las tarifas que rijan el mercado, prestar servicios a otras empresas mixtas, a empresas de la exclusiva propiedad del Estado o a otras empresas, siempre que la prestación de dichos servicios sea en el interés de la compañía, en el entendido de que el objeto principal de la empresa creada es el desarrollo de prestación de servicios de ingeniería y construcción de facilidades para proyectos costa afuera. Queda establecido también que esas prestaciones de servicios no deberán perjudicar el desarrollo de dicho objeto principal.

Sin embargo, no hay información en los reportes de gestión de la estatal petrolera en los que se dé cuenta de la ejecución y cumplimiento de tal objetivo, pues los que se hace referencia a Veneziran Oil Company, S.A. se limitan a la repetición del objetivo descrito ya en estas páginas, sin que se precise algún proyecto desarrollado en es te sentido.

El capital, las acciones y los accionistas

Pese a no tenerse conocimiento de proyectos ejecutados por esta empresa mixta, los artículos 6 y 7 dan cuenta del capital suscrito de la compañía y la suscripción de dicho capital, respectivamente.

Se indica que mil acciones comunes conformarán el capital social de la compañía, el cual se eleva a USD 2.150.000.000, 00. Cada acción por tanto, equivale a USD 2.150.000,00 cada una.

El capital social de la compañía está dividido en dos clases de acciones, acciones Clase A y Clase B, de las cuales solamente el Estado o empresas de propiedad exclusiva del Estado podrán ser propietarios del primer tipo.

El capital social fue íntegramente suscrito y pagado en un cien por ciento de la siguiente manera:

Clase A

 Accionista   Numero deacciones Capital

suscrito

Capital
pagado
 Porcentaje      del
d   Capital
 CVP 610 USD.1.311.500.000 USD.1.311.500.000 61%

Clase B

Accionista   Numero    deacciones     Capitalsuscrito  Capitalpagado Porcentaje del

Capital

SADRA 390  USD.838.500.000  USD.838.500.000 39%

 

Se establece que el número de acciones de Veneziran Oil Company, S.A que sea propiedad del Estado o de empresas de propiedad exclusiva del Estado siempre deberá representar por lo menos un porcentaje accionario mayor al cincuenta por ciento del capital social de la compañía. Este requisito no podrá ser alterado como consecuencia de la emisión o cancelación de acciones por parte de la compañía, ni por ninguna otra circunstancia.

La cuestionada junta directiva

En las disposiciones transitorias se dispone la conformación de la junta directiva de Veneziran Oil Company S.A. quedará constituida al momento de su registro, por disposición de la asamblea de accionistas de la siguiente manera: Como presidente, Francisco Jiménez.

Como directores principales: Ángel Núñez, Luís Pulido, Jalil Khibreh, Aziz Ghobishavi. Como directores suplentes: Masoud Shayeganpour, Wills Rangel, Orlando Chacín, Pedro Coronil. Se designó Comisario a Nicolás Beracierta y Comisario Suplente a Carlos Díaz.

 

El representante judicial será Armando Giraud Torres, el representante judicial suplente, Alexis Chacón Molinet. El secretario será igualmente Chacón Molinet. Y como secretario suplente, Juan Carlos Márquez.

Cabe destacar que Francisco Jiménez Villarroel fue despedido de PDVSA el 31 de marzo de 2003 bajo la acusación de espionaje para la Gente de Petróleo, Unapetrol e Intesa, pero unos meses después fue reenganchado, supuestamente por orden de Alí Rodríguez Araque, quien en enero de 2004 lo designó como director de Deltaven. A Jiménez lo señalan como hombre de confianza de Rafael Ramírez.

La prensa internacional se ha referido a él como un cliente chavista del Banco Madrid investigado por lavado de dinero.

Igualmente, junto a Nervis Villalobos, Javier Alvarado Ochoa, Omar Farías, Carlos Luis Aguilera Borjas, Alcides Rondón, se le acusa de manejar fondos en España procedentes, presuntamente, de sobornos millonarios provenientes, según se ha dicho, de adjudicar contratos estatales en el régimen chavista.

Francisco Jiménez Villarroel se vio involucrado en 2014 en el caso de la empresa china Wison Engineering Services Co., adjudicataria de un contrato por 834 millones de dólares para la ampliación de la refinería de Puerto La Cruz.

El diario español El País ha informado que Francisco Jiménez manejó tres cuentas en Andorra entre 2010 y 2012 con depósitos que se elevan a nueve millones de dólares.

Entretanto, a Ángel Núñez, quien también se desempeñó como presidente de PDVSA Industrial se lo señaló como integrante clan que fue ganando poder dentro de la industria petrolera y “por haber  ejecutado acciones alejadas del correcto desempeño asociado al verdadero empleado de PDVSA”, reseña el portal RunRun.es.

También se le mezcló en un hecho turbio relacionado con la muerte de Salvador Salazar, gerente de San Tomé, quien denunció la corrupción de su división.

Se comenta que luego de haberse hecho millonario, Ángel Núñez pidió su jubilación, la cual fue igualmente millonaria. Núñez, sin embargo, habría previsto antes de su salida, seguir manteniendo el control en la empresa y para ello transfirió su legado a Alexis Chacón, abogado y primo de Jesse Chacón Escamillo, a quien ubicaron estratégicamente en Pdvsa Servicios Distrito San Tomé.

Luis Pulido formó parte del grupo de funcionarios de PDVSA a los que el expresidente de la Comisión Permanente de Contraloría de la Asamblea Nacional (AN), Freddy Guevara, solicitó investigar a la Fiscalía General de la República.

Esta solicitud de  averiguación fue consecuencia de la investigación que la AN realizó sobre PDVSA y la gestión de Rafael Ramírez al frente de la misma.

Pulido fue presidente de la empresa Productora y Distribuidora Venezolana de Alimentos, S.A., (Pdval), empresa propietaria de 130 mil toneladas de alimentos podridos en 2010. Lo detuvieron el 1º de junio de 2010 y meses después fue liberado.

Wills Rangel, presidente de la Federación Unitaria de Trabajadores Petroleros, fue detenido por hechos de corrupción, según acusación emitida en su contra por el Ministerio Público.

El dirigente sindical fue acusado de haber cometido hechos ligados a la estafa millonaria de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Por su parte, Orlando Enrique Chacín Castillo, presidente de la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), fue imputado por el Ministerio Público por supuestamente estar incurso en procesos irregulares para la compra de vehículos en el transcurso de su gestión como director ejecutivo de exploración de PDVSA Oriente.

Chacín Castillo formaría parte del entorno de Eulogio Del Pino.

Pedro Enrique Coronil, presidente de Petropiar fue acusado por el fiscal de la ANC, Tarek William Saab por alterar las cifras de producción de petróleo “empleando agua para disfrazarlas” y así fomentar “proyectos ficticios cotizados con sobreprecio” asegura un reportaje de Efecto Cocuyo.

Sobre Nicolás Veracierta, la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional dijo que cuando ejerció como Director Ejecutivo de Finanzas de Pdvsa, emitió el Memorándum DEFIN-2007-038, en el que alertaba del incumplimiento por parte de la contratista en la entrega del taladro, motivo por el que se activarían los mecanismos necesarios para el cobro de las fianzas otorgadas al momento de la firma del contrato. Sin embargo, dicho procedimiento no se llevó a cabo.

El referido memorándum forma parte de un documento confidencial emanado de la Dirección Ejecutiva de Finanzas de Pdvsa, en el que se reflejan gran cantidad de contrariedades, resaltando las modalidades de contratación y las cantidades licitadas cambiaron de forma súbita sin explicación.

Adicionalmente, la Comisión de Contraloría determinó que Construema, S.A, beneficiada por Pdvsa para la adquisición del taladro, subcontrató a su vez a la empresa estadounidense TGS AQUA TECH, INC, por un monto de USD 19.599.000,00; según consta en el contrato de fecha 14 de marzo de 2007, notariado en el condado de Palm Beach, en el estado de Florida, Estados Unidos, según se evidencia en la Factura Nro. 1696.

Al hacer el análisis entre ambos contratos se detecta que dicho subcontrato generó una elevada ganancia para Construema, S.A, quien actuando como intermediaria ocasionó un sobreprecio de USD 43.084.035,23 (equivalentes a Bs. 92.630.675.744,50 para esa fecha).

De Armando Giraud Torres, se dice que es el artífice de todas las irregularidades cometidas en PDVSA por parte de Rafael Ramírez.

Giraud Torres fue asistente de la suegra de Ramírez, Hidelgar Sanso cuando esta ejercía como magistrada del Tribunal Supremo de Justicia, TSJ, de donde pasó a ser consultor jurídico de PDVSA.

También formó parte de la junta directiva de Corpoelec y se le señala de dirigir a otro abogado, Alexis Chacón, también integrante de la directiva de Veneziran Oil Company S.A. Fue el abogado de PDVSA Servicios durante la contratación del buque fantasma. Fue además quien cambió las cláusulas del contrato fraudulento del alquiler de la plataforma semisumergible Aban Pearl.

Igualmente fue vicepresidente de CITGO donde perdió el arbitraje de 800 millones dólares.

“Giraud Torres también jugó un papel crucial estando al frente del departamento jurídico de Pdvsa, en el laudo que contra la estatal petrolera entabló la trasnacional canadiense Gold Reserve por 700 millones de dólares. De acuerdo a especialistas y denuncias sobre la materia, la actuación de Giraud fue errada, pues “desatendió sus obligaciones y los múltiples intentos que la empresa canadiense intentó lograr y que habrían representado un acuerdo favorable para Venezuela”. La negativa a firmar un acuerdo temprano con Gold Reserve llevó a Pdvsa a transarse por una cifra superior a los 1.000 millones de dólares incluyendo los intereses. Actualmente, Venezuela ha realizado varios pagos que superan los 200 millones de dólares para cumplir con las condiciones establecidas por el arbitraje”, reseña Vertice News en nota anteriormente citada.

Es esta, pues Veneziran Oil Company S.A., una empresa mixta de un cuestionable origen cuyos beneficios para la nación se desconocen o, por lo menos, se han mantenido ocultos.

Reseñó: Venezuelaaldía

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