¿Dolarizar o no? Posiciones encontradas entre economistas de trayectoria

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Zuma Seguros

Un tema espinoso para la resolución de nuestros problemas económicos desde la visión de dos expertos economistas

El tema de la dolarización en Venezuela es, desde hace tiempo, un elemento que lleva a los entendidos, en materia de economía,  a tomar posiciones distintas y hasta encontradas al momento de analizar y presentar puntos positivos y negativos que tendría la implementación de dicha medida y sus posibles impactos o repercusiones en la economía general del país.

La dolarización como salida inminente

De cara a las elecciones presidenciales convocadas para abril de este año y posteriormente fechadas para mayo, ha surgido una propuesta sumamente publicitada por algunos impresos venezolanos y que es planteada desde la posición de Francisco Rodríguez asesor económico del candidato presidencial Henri Falcón, dolarizar es, de todas todas, la panacea que daría estabilidad y tranquilidad a un país que ha visto, sobre todo en los últimos meses, desaparecer casi por completo el poder adquisitivo de la moneda nacional.

Según rodríguez, “lo urgente para Venezuela es darle un vuelco a la economía del país” y para eso es necesario cambiar la forma de pensar en el ámbito económico. Enfatizó que “todos los venezolanos están de acuerdo” en que “en estos momentos Venezuela no está funcionando”. La dolarización, a su juicio, es el mecanismo “más sencillo” para acabar con la hiperinflación. “No es la única forma que hay, pero sí la más rápida”.

A juicio del economista, la única forma de parar y desmontar el proceso de hiperinflación (algunos estudios señalan cifras de cuatro dígitos) sería dolarizando la economía del país, de igual forma justifica su posición al señalar que “la gran ventaja del dólar como moneda es que el gobierno no puede echar a andar la máquina de impresión cada vez que así lo desee”.

Para lograr este objetivo, sería necesaria una enmienda constitucional en su artículo 318 y permitir de esa manera la libre circulación de una moneda extranjera en el país. Dentro de la misma exposición, plantea el favorecer a la población por asignación directa vía estipendios según sean población adulta o infantil (similar proceso ha implementado el gobierno mediante el Carnet de la Patria) sin embargo, dicha asignación sería en moneda norteamericana.

La contraposición a la propuesta

Para Ricardo Haussman, señalado por el portal de YVKE Mundial como “el típico operador financiero que estigmatiza las soberanías y celebra las dolarizaciones”, a pesar de la grave crisis que atraviesa el país, la medida presenta muchas vertientes que deberían ser consideradas con cuidado de cara a una posible implementación del proceso.

A pesar de que “Ha insistido en retomar la confianza hacia el FMI porque, según Hausmann, el sistema para evitar y resolver las crisis financieras está anclado en una institución plenamente constituida” (Portal de YVKE Mundial), Haussman insiste en que deberían preguntarse antes si, a largo plazo, pueda ser la dolarización el esquema que se ajuste mejor a la realidad del país.

En una argumentación que contradice tanto a Rodríguez como al portal consultado, este economista plantea no solamente mirar hacia la realidad del país, también desarrollar una comparativa con una realidad circundante cada día más presente debido a una globalización arropante y de la cual, prácticamente ninguna economía escapa al aseverar que, “Eso depende de si los salarios en Venezuela, medidos en dólares, pueden ser relativamente estables a lo largo del tiempo. En un estudio comparativo de unos 50 países publicado en 2006, Roberto Rigobón, Ugo Panizza y yo estudiamos la inestabilidad a largo plazo de una estadística equivalente al salario de equilibrio medido en dólares. Demostramos que esta variable es en promedio 3 veces más volátil en países en desarrollo con respecto a países desarrollados. El más volátil de la muestra fue Nigeria, seguido de Venezuela. Resultados similares los obtuvo mi colega Miguel Ángel Santos en un estudio en que encontró que los salarios y el desempleo en Venezuela son mucho más volátiles que en EEUU y no están sincronizados con éstos. La implicación es que, si Venezuela se dolariza, va a enfrentar un importante dilema: o los salarios van a ser estables, pero el desempleo va a ser muy inestable o el desempleo va a ser estable, pero los salarios en dólares van a tener que ser muy inestables, con largos periodos de caída de salarios y de deflación, cosa que podría ser un inconveniente y además inconsistente con la legislación laboral vigente”.

De cara a estos planteamientos, la pregunta es si podría considerarse que, en realidad sea la dolarización la vía para obtener los resultados apetecidos ya que, de entrada, el gobierno que deba enfrentar o asumir tal implementación deberá estructurar el cuadre de las cuentas fiscales, prácticamente, en dos ámbitos muy distintos entre sí.

Un tercer economista, Víctor Álvarez, plantea la realidad de Ecuador, país emblemático en cuanto a los cambios económicos derivados de la implementación del dólar como moneda de libre circulación en el país, según este economista, la estabilidad económica, a la par que el beneficio directo en los salarios de los trabajadores, son señales muy positivas surgidas desde este proceso.

Fuentes: Diario de los Andes, Portal YVKE Mundial

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