Caíga quien Caíga: ¿Se pueden equivocar las encuestas?

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Posted: Jueves 12 Octubre, 2017
Category: Opinión
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¿Existe manipulación en las encuestas electorales? ¿Cómo se fabrican los datos obtenidos? ¿Son más realistas los sondeos realizados por los partidos políticos a nivel interno? En la recta final de la campaña, explicamos cómo se llevan a cabo estas investigaciones.


¿Se pueden “falsear” los resultados de las encuestas? ¿Cómo se obtienen los resultados? ¿Se puede creer más en los sondeos internos que en los externos?

Hemos querido a horas del proceso electoral, ilustrar un poco sobre el tema.

Aclaro, no soy experto electoral, no obstante como dirigente que fui durante muchos años, las conocí, las manipule y hable de ellas. Como analista, en mis últimos 8 años, las he visto. Buenas y malas. Las que han acertado y las que no. En base a eso, escribiré.

Leo esto: Robert Orben, el cómico que trabajó escribiendo algunos de los discursos del presidente Gerald Ford, dijo que «a veces tenía la sensación de que uno vota sólo para saber si las encuestas tienen razón». Los objetivos de los sondeos son diversos, ya que gracias a ellos podemos pulsar el latido de la calle, conocer la opinión de la sociedad y averiguar su intención de voto. ¿Pero son las encuestas electorales una herramienta adecuada para ello? ¿Cómo predicen los resultados y por qué se equivocan tanto?

¿Se puede saber cómo será el comportamiento electoral?

Las encuestas y los estudios de opinión, forman parte obligada de toda campaña.

Andrés Gurruchaga, Catedrático de Sociología de la Universidad del País Vasco, explica que “tendemos a pensar que las encuestas son la realidad”. Sin embargo, no son más que una “técnica predictiva que trata de marcar tendencias que, hipotéticamente, si se cumplen una serie de parámetros, se pueden cumplir”. Observación simple, muy clave para entenderlas. Las encuestas electorales captan imágenes de una pequeña parte de la realidad, pero en ningún caso ofrecen la foto final o de llegada.

Fermín Bouza, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, también insiste en esa idea en un artículo publicado en Praxis Sociológica. A pesar de estar fundadas en técnicas de la estadística predictiva, la predicción que hacen las encuestas electorales es instantánea a su realización. En otras palabras, “predicen el resto de los datos buscados a partir de un número limitadísimo de éstos”. Por estas características, la imagen captada en los sondeos no es más que “una predicción del presente que va de las partes al todo”. Y sus conclusiones no pueden anticipar el futuro, este depende de otros factores.

 

EL LABORATORIO ELECTORAL

Cuesta ponerse al día. Han salido muchas al mercado. Los resultados son variables.

Tomando los apuntes del mencionado autor, Bouza, quien realmente predice es quien las interpreta, las explica. La encuesta, solo aporta datos de espacio y tiempo. Lo que se busca, y lo que quieren quienes la contratan es “adivinar” lo que no sabemos.

Las últimas mantienen una tendencia, hacia el cambio, hacia el castigo a lo que la gente interpreta como culpables de la crisis. Otro elemento clave, es que el porcentaje de personas que no saben, no contestan, cuando se les pregunta acerca de la intención de votar, se mantiene. Para unos encuestadores será el porcentaje histórico. Para otros puede haber sorpresas.

Según Bouza, los “encuestologos”, por las presiones de medios y partidos, se ven obligados a “imputar a los indecisos un voto y predecir lo que ocurriría hoy si se celebraran las elecciones”. Estas conclusiones se reflejan en la estimación de voto, un concepto resultante del laboratorio electoral, de los datos obtenidos en la intención directa de voto. Esta segunda información (también llamada a veces datos brutos) es la única avalada por la estadística predictiva, pues procede directamente de la opinión de los individuos de la muestra. El laboratorio electoral obliga a imputar a los indecisos un voto determinado.

Otros hablan de la cocina electoral, aunque muchas veces se relaciona con la manipulación de los resultados obtenidos y es un proceso bastante complejo. Los sociólogos plantean cuestiones adicionales en los sondeos, cuyas respuestas les servirán para cocinar la intención directa y transformarla en estimación de voto. Con esas preguntas, los investigadores tratan de adivinar hacia dónde se decantará el voto del No sabe/No contesta. Pueden hacerlo, por ejemplo, planteando cuestiones con las que atribuyen simpatía (“¿Con qué partido simpatiza usted más?” o “¿Con qué partido se siente usted más cercano?”) o fórmulas relacionadas con el recuerdo de voto (“¿Porque partido votó usted en las últimas elecciones?”)

Nuevos tiempos, viejas encuestas

Manuel Bagues, investigador de la Universidad Carlos III de Madrid, apuntaba hace un año en el blog Nada es Gratis el enorme error de previsión de los organismos públicos y de las empresas privadas que realizan sondeos.

¿A qué se debe este error de cálculo?

Hay quien ve en el laboratorio una forma de manipular las encuestas electorales. Bagues, por el contrario, se decanta por un fallo más inocente. Algunas empresas u organizaciones, atribuyen el voto de los indecisos en función de su ideología a alguno de los grandes partidos o bloques. Si eres de izquierdas y no sabes o no contestas tu intención, votarías el PSUV o alguno del Gran Polo Patriótico y viceversa. Una táctica descrita por Bagues de manera magistral, al explicar que esta metodología “funciona bastante bien en ausencia de cambios estructurales pero, no sorprendentemente, cuando llegan las curvas, no es una buena idea seguir conduciendo en línea recta”.

Es a veces conveniente para quien realiza el estudio, manipular “legalmente” un resultado, en base a la estimación de forma partidista.

EL TAMAÑO DE LA MUESTRA

Al comparar las diferentes encuestas electorales, también debemos fijarnos en la ficha técnica que acompaña a los resultados.

Muchos trabajan con 2500 o una cifra cercana. Pueden observarse problemas como el error muestral, el sesgo en la estimación, errores en los resultados y otros factores relacionados con el diseño del cuestionario, el efecto del entrevistador o la forma en la que se recogen los datos. Estos parámetros afectan directamente a las conclusiones obtenidas en la investigación. El error de la encuesta se reduce al aumentar el tamaño muestral.

Pensemos por ejemplo que una determinada encuesta electoral otorga un 48% de los votos al PSUV y un 52% de los apoyos a la MUD. ¿Qué ocurriría si en las votaciones estos porcentajes se invierten? El error habrá sido de cuatro puntos, pero el estudio será muy criticado al no haber previsto correctamente quién ganaría. Pero si una investigación apunta a que un partido tiene un 3% de los votos y otro el 97%, y finalmente en las elecciones resultan ser 7% y 93%, el error volverá a ser de cuatro puntos, pero el estudio no será tan polémico. Como explican desde la Universidad de Valencia, “siempre es más difícil y peligroso trabajar con valores porcentuales cercanos al 50% y por tanto más necesario elevar el tamaño muestral”.

A la hora de hacer las encuestas electorales, debemos tener en cuenta la relación entre el margen de error, el nivel de confianza y el tamaño de la muestra. Si planteamos un nivel de confianza del 95,5%, como hacen muchos, para reducir el error debemos aumentar el tamaño de la muestra.

Bonus track: ENCUESTADORAS PRIVADAS

En general, las encuestas electorales son polémicas si las publica un organismo público, o una ONG y se difunden luego en los medios de comunicación. ¿Pero qué ocurre con los sondeos que manejan los partidos políticos a nivel interno? ¿Son estas investigaciones más ajustadas a la realidad?

Un estudio realizado en 2012 por profesores de la Universidad de Harvard y de Yale mostró que ninguna encuesta se equivoca por pesimista. En el artículo Campaign Perceptions of Electoral Closeness: Uncertainty, Fear, and Over-Confidence, los científicos, en colaboración con el Partido Demócrata de Estados Unidos, recogieron los resultados que anticipaban las encuestas electorales internas que manejaban en las diferentes campañas. A cambio de mantener una total confidencialidad, los investigadores pidieron la máxima sinceridad a los equipos.

 

Universidad de Harvard

Tras la celebración de las votaciones, compararon los datos internos con los resultados reales. Las conclusiones fueron realmente sorprendentes: ninguna encuesta se equivocó al predecir una derrota. En ningún caso, como vemos, las predicciones erraron por pesimistas. Muy al contrario, lo que suele ocurrir es que a nivel interno, se inflan resultados por exceso de optimismo. Tal vez en los datos internos que manejaban se tendió a pensar que el voto oculto o indeciso beneficiaba a los candidatos del Partido Demócrata.

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Nada más lejos de la realidad. Las encuestas electorales internas también cuentan con un sesgo importante: la influencia de nuestra propia opinión o perspectiva personal. Pero la influencia también puede darse a la inversa, de forma que la publicación o difusión de sondeos pueda alterar nuestro comportamiento en las urnas. Quizás esa sea la razón por la que las leyes en general de muchos países, prohíben dar a conocer nuevas encuestas en los últimos días de campaña.

NOTA FINAL:

 

Muchas encuestas se han equivocado. Muchos encuestadores profesionales, con excelentes credenciales, públicamente se han equivocado y digo “públicamente”, porque a lo interno, el experto pudiera haber dicho la realidad. Sobran ejemplos, vean la imagen superior de referencia, o el caso de Donald Trump, y muchos.

 

En muchas naciones, incluida Venezuela, las encuestas son utilizadas como herramienta publicitaria y estratégica. Eso es válido.

 

Así como se han equivocado, la mayoría ha acertado. Las realidades pueden teóricamente cambiar de un día para otro, aunque no suele suceder. Mi consejo es que, éste ganando o este perdiendo según las encuestas, trabaje como si estuviera perdiendo o no importando si está ganando.

 

La encuesta no se equivoca, sino quien no sabe "instrumentalizar" los datos y quien no sabe interpretar los resultados, o hace mal uso de ellos.

 

Twitter, periscope e Instagram:  @angelmonagas

Correo: [email protected]protonmail.com

Estamos de lunes a viernes a las 6am por periscope, Mararitmo 900 AM y LAB94.1FM (ZULIA)

 

POSDATA: Gracias al apoyo del equipo de Zulia Productivo encabezado por el politólogo Jesús Castillo, la periodista Ana María Osorio y el criminólogo Gervis Medina, por los aportes para la realización de esta opinión.

 

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